La señora Rosita, de 70 años de edad aproximadamente reside en el pueblo de Tlapanaloya.
Según la gente del pueblo, era una señora normal, que vivía muy feliz con su esposo y su hijo. Un día su esposo la abandono llevándose consigo a su hijo, la señora no lo asimilaba, pues le faltaba su pequeño.
Sufrió un trastorno que ocasiono que a pesar de que ella tiene su casa propia, se la vive vagando, cargando sus cartones y sus perros siguiéndola.
Duerme en las calles y come lo que la gente le regala; se baña en los lavaderos públicos del pueblo y le gusta viajar al distritito
